martes, 9 de agosto de 2011

Privacidad



La privacidad es un arma de doble filo. Por una parte es un derecho humano tener un espacio privado y los datos de identidad protegidos, digo humano porque no creo que un animal esté preocupado por menudencias de que la manada no se entere de sus movimientos y acciones o que no sepan que se llama frugencio. Un ejemplo de esto (de las minucias que a ellos no les importan y a nosotros sí) es que a los animales les vale estar desnudos frente a sus iguales y frente a los humanos, ven el no tener ropa que los cubra como algo normal. Sí, sé que los humanos somos animales, sin embargo somos un tipo de animal que va contra la naturaleza, andamos con ropa y zapatos; comemos alimentos cocinados con cubiertos y no sólo nos basta que estén cocinados sino que tienen que estar condimentados, etc., etc.

Sobran los ejemplos para decir que llevamos a cabo los actos  más naturales de una manera elaborada. ¿Será por el tamaño de nuestro encéfalo? ¿Será por ese constructo tan pesado llamado cultura que llevamos arrastrando desde que la historia existe? No lo sé a ciencia cierta pero hice ese paréntesis para remarcar que los humanos tenemos el derecho a la privacidad, también ignoro si existe el derecho universal a la privacidad, sé que existe el de propiedad privada, pero si últimamente existe un comercial que anuncia que todas las empresas deben darte a leer su política de protección de tus datos o algo así, entonces la privacidad debe estar cobrando importancia.


Ahora bien, con el auge de las redes sociales ha llegado cierto tipo de exhibicionismo y no sólo de eso sino todo lo contrario, la paranoia. El primero lo presenciamos al ver todas las fotos de las interminables fiestas de las personas, o twitteos de cada movimiento que hacemos. Damos al mundo información, puede que de esta forma nos defendamos de la información que nos llega a nosotros. Antes de los foros y no lo tengo de muy cierto, toda la información nos bombardeaba a través de internet, sin embargo ahora con la posibilidad de foros, redes sociales y blogs, las personas invadimos el ciber espacio, de cierta manera también la mente del autor, sus sentimientos, etc. quedan revelados a través de la ventana del lugar en el que publique.

La segunda, hablando de la paranoia se manifiesta en el número de personas que no quieren dejar de navegar anónimamente porque cualquier dato que sea puesto en el internet podría ser utilizado para el comercio, localización o cualquier otra actividad que sea lícita o ilícita ocurre sin el consentimiento de la persona en cuestión y es por eso que todas las páginas de internet tienen políticas de privacidad, sin embargo con los hackers, el spyware y otras herramientas de espionaje cibernético no parece muy seguro navegar. Por otra parte las redes sociales están facilitando a tal grado que otros nos conozcan que ya los piratas informáticos no van a necesitar espiar porque la misma gente abre las puertas de su privacidad a otros.

Volvamos a la premisa del inicio, la privacidad es un arma de doble filo, por una parte el anonimato es lo que ha facilitado a muchos delincuentes operar sin ser detectados, por otra parte el anonimato puede llegar a ser necesario para buenas causas. Así como la sobre exposición de datos puede ser aprovechada por secuestradores y vendedores; es una manera de conectarnos con las personas en una nueva forma de relacionarnos que cada vez es más cambiante. Este tema lo propongo porque vi en la televisión un programa que se llama "sígueme si puedes".

En ese programa, un experto en protección de la privacidad hablaba de cómo desaparecer para no ser detectado por el sistema si es que te estaban siguiendo... Yo obviamente pensé que esos tips le podrían servir a los delincuentes, pero también a las personas que estuvieran amenazadas por otras que tuvieran acceso a sus datos o a la tecnología necesaria para rastrear personas. Bueno el caso es que mientras transcurría el programa veía que al menos en Estados Unidos, las llantas, los carros, los celulares aunque estuvieran apagados, los cuartos de hotel, los dispositivos de identificación biométrica, las cámaras dispersas en la ciudad etc. Todos ellos podrían dar cuenta de tu ubicación.

Sin embargo también pensé en México y en un artículo que leí en una revista llamada 'chilango' en donde una nota habla de la desaparición de una estudiante de arquitectura, y en ese caso, tristemente ni las redes sociales, las cámaras de seguridad (que no servían muchas de ellas) ni el celular sirvieron para dar pistas sobre su paradero. Y esa es una de las reflexiones que me dejaron el programa, la revista y la desaparición de jóvenes en mi ciudad (que creo que si mal no recuerdo es un dato que decidí no proteger), uno, la tecnología de rastreo sería útil para saber a donde van los familiares desaparecidos; dos, pero también esa tecnología de rastreo te hace vulnerable a los secuestradores; tres, la privacidad, más bien la forma en la que se distribuyen los datos es un arma de doble filo; cuatro, más que cuidarse del gran hermano a veces tenemos que cuidarnos de nosotros mismos pero aún más nos convendría tener un sitio para desaparecer por nuestra propia voluntad y alejarnos de la situación de inseguridad que se está tornando fatal para el país.

¿Comentarios? No usaré sus datos privados en su contra, tal vez blogspot sí. Palabra de exploradora.

xxx
Mademoiselle Devilik Madlax


1 comentario:

  1. Supongo que formo parte de la porción paranóica de la población. Aunque no lo suficientemente paranóica para tener un blog donde ventilo todos mis pensares.

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