domingo, 16 de septiembre de 2012

Día 3: Reflexiones

Hoy ha sido un día domingo normal, sólo que mi organismo decidió dormirse varias horas, eso sólo puede indicar tres cosas que no son excluyentes entre sí. Mis niveles de glucosa estaban hasta las nubes y me causaron una sensación de sueño que no pude resistir, estoy deprimida por mis recientes pérdidas y por último soy demasiado floja y no quise seguir leyendo ni haciendo mis fichas de contenido (llevo 5 de 20 hasta ahora, voy lenta como las actualizaciones de Windows antes de apagar la máquina //That's damn slow//) Y a eso hay que sumarle que dormir en un piso (literal) no es tan cómodo. Sin embargo dormí feliz porque acompañé a mi hermanito.

He detenido mis actividades para escribirme estas reflexiones que he juntado a lo largo de esta semana ya casi en el umbral de una nueva que representará retos y oportunidades.

1- Salir de la USIP con un diagnóstico de "autoestima por debajo de la media" no es que me haya afectado (aunque cuando lo mencionas es porque te afecta, supongo) me hizo reflexionar. En primera pensé "¿Por qué admitir mi gordura es símbolo de baja autoestima?" Eso me causó risa. Lo siguiente que hice fue notar mi cuerpo, algunos estudios dicen que las personas que son seguras de sí mismas caminan con pasos firmes y zancadas largas mientras que las que no son seguras dan zancadas cortas. Por otra parte puse atención a lo que hago cuando como, junto mis brazos a mi cuerpo como si necesitara defenderme de algo y así hago siempre que estoy en una aglutinación de gente o en la calle cuando estoy a punto de chocar con alguien hago mi escudo con mis brazos. Entonces concluí que debo de abrirme a los demás y tal vez así pueda estar menos rígida y más cómoda conmigo misma. Debo de saber mi valor como persona, sólo yo sé lo que valgo y no necesito demostrárselo a nadie más. Y hablaré más fuerte para ser escuchada.

2- Lo que está sucediendo ahora. Voy muy lento y probablemente si no me apuro no terminaré lo que quiero terminar para hoy y eso está demasiado enterrado en mi interior. Yo sé a qué atribuyo las cosas y también sé que no debería hacer atribuciones porque es momento de proceder a la acción. Recuerdo que antes podía terminar las cosas más urgentes si me determinaba a hacerlo pero ahora esa determinación brilla por su ausencia. También en otras cosas. Recuerdo una vez en la que quería seguir durmiendo y tenía clases temprano por lo que tenía que bañarme para llegar a tiempo y entonces dormitando algo dentro de mí dijo, mas bien gritó: "¡Levántate imbécil!" Yo salí de la cama, me asustó porque se sintió como si viniera de otro lado pero vino de mí misma. Así que Claudia determinada, sal en este mismo momento y vuélveme a gritar que siga con mi trabajo.

En fin. Seguiré con mi trabajo. Gracias por leer.

1 comentario:

  1. ¿Sabes? Esto de las coincidencias a veces da miedo. Lo digo porque justamente llevo horas haciendo un cuadro sinóptico que debía terminar aproximadamente en media hora (máximo) y no te miento al decir que llevo 4 horas haciéndolo y no llevo ni la mitad.
    Eso sí, ya limpié mi mesa, escuché música, leí varias cosas más y hasta me quedé dormido sin querer sobre la mesa.

    El punto 1 me resultó gracioso. Siempre he pensado que le damos demasiadas atribuciones al lenguaje corporal y este no siempre significa lo que creemos, sobre todo cuando uno aprende a interpretar las cosas y a actuarlas a propósito para falsear los resultados. Sobre la velocidad de los pasos, no conocía el dato, sin embargo conozco personas muy seguras de sí que caminan a pasos tan lentos, que dan flojera y otros que son tan inseguros, que corren para huir de la vida.

    Así pues, siguiendo tu ejemplo, me retiro a seguir trabajando. En cuanto acabe este cuadro, vendré a leer otra entrada... y luego a seguir con los otros cuadros que debo hacer ¬¬

    Buen día y gracias por compartir.

    Afel.

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